- Un primer contacto sin compromiso
Antes de iniciar cualquier proceso, tienes la posibilidad de reservar una videollamada gratuita de unos 15 minutos. Este primer encuentro nos permite conocernos, que me cuentes brevemente tu situación, y resolver cualquier duda o inseguridad que te esté frenando. Quiero que empieces este camino con confianza, sabiendo cómo trabajo y sintiendo que estás en un espacio seguro y profesional.
- Un espacio para aprender, no para obedecer
Mi prioridad es que aprendas a alimentarte con criterio, confianza y autonomía. Durante el proceso te enseñaré qué necesita tu cuerpo, qué hábitos conviene revisar y, sobre todo, por qué lo hacemos.
Y lo haremos de una forma dinámica: con presentaciones visuales, materiales didácticos, recursos prácticos y juegos interactivos que te ayudarán a integrar lo aprendido sin esfuerzo. Todo ese material te lo quedarás para siempre, para que puedas consultarlo cuando lo necesites y reforzar tu aprendizaje en cualquier momento. Mi objetivo es que salgas del proceso sabiendo tomar decisiones conscientes y seguras sobre tu alimentación, sin depender de nadie.
- Un proceso compartido
Yo estaré a tu lado para guiarte, resolver tus dudas y darte las herramientas que necesites, pero el cambio real ocurre cuando tú te implicas activamente. Tu compromiso, tu sinceridad y tu actitud marcan la diferencia en cada paso. Por eso, trabajo desde el respeto mutuo y la responsabilidad compartida: yo aporto el conocimiento, tú traes tu experiencia personal.
- Pautas construidas contigo, no impuestas
No te voy a imponer que comas un alimento que no te gusta, ni vas a tener que pasar hambre para ver resultados. Tampoco te prohibiré alimentos. Diseñaremos las pautas juntas, adaptadas a tus gustos, tus horarios, tu realidad y tus objetivos. Porque aquí no hay listas rígidas ni reglas universales: hay acompañamiento profesional, escucha activa y un enfoque flexible y respetuoso. Somos un equipo, y eso se nota desde el primer momento.
- Un enfoque que va más allá del plato
Todos los cambios que propongamos serán consensuados y justificados, y estarán enfocados en mejorar no solo tu alimentación, sino también tu calidad de vida. Abordamos el proceso de forma integral, teniendo en cuenta tu bienestar físico, emocional y social. Porque lo que comes está profundamente conectado con cómo te sientes, cómo vives y cómo te cuidas en todos los niveles.